Los 400 Golpes.
Muchas personas están acostumbradas al típico cine de Hollywood y por eso se cierran a experimentar películas extranjeras, clásicas, en blanco y negro o en otro idioma. Los 400 Golpes, primer largometraje dirigido por Francoise Truffaut, cuanta con todas estas características y nos demuestra que el cine clásico es definitivamente el padre e inventor del cine actual.
En el aspecto técnico, Truffaut demostró su excepcional conocimiento en el manejo de cámaras. La fotografía e iluminación están muy bien cuidadas. Los encuadres son excelentes y los movimientos de cámara increíbles. Habían escenas con coreografías bastante elaboradas que ni me imagino el tiempo que tomaron en realizarse. El film está inundado de planos secuencia exquisitos como el plano senital en el que los chicos hacen ejercicio y se escapan o el plano final en el que el personaje corre hasta la playa.

La historia nos cuenta la vida de un niño de clase media que lucha por superar las adversidades y la falta de comprensión de parte del mundo y su familia. Agobiado por la cotidianidad el personaje rápidamente se convierte ante la gente en un delincuente juvenil. Sin embargo, Truffaut hizo un asombroso trabajo al mostrarnos el trasfondo social, familiar y económico que llevan a este chico a ser tal como es. Sin necesidad de un personaje o historia compleja, el director encuadra la realidad social en Francia de esa época, manteniéndola como un elemento de segundo plano para el film.
Los 400 Golpes es sin duda una obra maestra en el cine clásico. Nos demuestra que el cine de esa época no tiene nada que envidiarle al cine actual y que los efectos visuales elaborados no son necesarios para contar una historia que identifica, conmueve y encuadra la realidad de un momento determinado.
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